Dios, los hay muy tooontos. Discúlpeseme de antemano si hiero la sensibilidad da alguno, o mejor no, que no pido disculpas, vaya.
Estaba yo comiendo mientras me contaban en el telediario las delicias del día: violencia doméstica, asesinatos y todas esas maravillas con las que generosamente nos enriquecen las comidas (gracias, amigos, hay más noticias en el mundo, pero una comida sin morbo sería una comida sin sal). Pues bien, una de esas noticias me llamó la atención por el halo de inmensa tontería que envolvía a los implicados: esos otros adolescentes.

Resulta que allá en Sevilla han detenido a diez menores por imbéciles, y si bien no decía exactamente eso la noticia, que lo digo yo, no se aleja mucho de la realidad. Estos chiquillos, bien educados todos ellos, de buenas familias, nivel medio-alto todas ellas, les dio por robar un coche e irse luego a quemarlo a un descampado. Tío, cuando uno roba un coche procura disfrutarlo antes de que lo pillen, ¡no le prende fuego!, que para hacer unos derrapes en el prado se coge el coche de papá y todos tan contentos.
Tontos lo son un rato, pero es que uno de ellos lo grabó todo con un móvil, por eso de fardar luego con los amigos; y el espabilado coge y lo pierde. Claro, así los encontraron. Muy difícil no se lo pusisteis ¿eh? Si es que, cuando no hay luces, no hay luces...
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