Si colocamos una berenjena frente a alguna clase de estímulo sexual, ésta manifestará poco más que una completa e inerte pasividad.
Desgraciadamente, el mito que nos presenta una berenjena lujuriosa es falso. Poco tiene que ver la libido con lívido, y es que una berenjena será más o menos lívida pero nunca tendrá libido.
Dejemos pues la diferencia bien clara:
Libido: Deseo o impulso sexual.
Lívido: Amoratado. También intensamente pálido.
Una se escribe con uve, la otra con be; una se escribe con tilde, la otra sin ella.
«A partir de hoy guardaré las berenjenas en el congelador.»
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